Atiborrado

Desde siempre, el mejor mensaje es aquél que trasmite una idea de forma clara y concisa permitiendo que quede en la mente del observador para que sea capaz de generar una necesidad o deseo. Por ello, las marcas emplean eslogan acompañando a sus isotipos (imágenes) como refuerzo del mensaje y concepto que pretenden transmitir.

Últimamente, cuando camino hacia el trabajo, me he dado cuenta de la proliferación de nuevos establecimientos comerciales que han abierto sus puertas con mayor o menor éxito. Principalmente, suelo fijarme en uno concreto, porque desde su apertura (hará tres o cuatro meses) he podido analizar su evolución y, desde luego, muy positiva no me parece.

Edificio atiborrado de viviendas

La única estrategia comercial que emplea el comercio consiste en instalar en la parte exterior del local dos pizarras de dimensiones importantes, con forma rectangular y dispuestas verticalmente en ambos costados de la entrada. En ellas, redactan los productos que elaboran (panadería, repostería) a lo largo y ancho de toda la superficie del soporte, en orden de unas 15 o 20 líneas escritas a tizas de colores, combinados aleatoriamente con mensajes de “llamada a la acción”, horarios y teléfonos de contacto.

Ojalá el negocio marche bien, pero la cantidad de información que están intentando trasmitir en un mismo soporte, sin ningún criterio diferenciador, está identificando la marca de modo negativo. La imagen queda perjudicada porque da la sensación de desorden y no muestra ni el producto ni el beneficio que éste puede repercutir en la persona, por lo que olvidemos de raiz intentar generar una necesidad o deseo en el posible comprador. A esto debemos añadir la importancia de la estructura física del establecimiento, pues carece de escaparate donde poder exponer el producto, de modo que si elabora una especialidad y no puede mostrarla, difícilmente se producirá el contacto visual, simplemente la pizarra será la encargada de motivar la compra.

Por tanto, la estrategia de publicidad y comunicación de esta marca no tiene ninguna difusión en los medios especializados online u offline, ni en el propio sitio físico de la misma. La sensación de estar atiborrado de comida y no poder más es la que sientes al intentar leer todo el contenido de los carteles, tanto es así que al poco de comenzar desistes en el intento siempre que hayas osado detenerte a ello.

 

Un mensaje sencillo y directo con una imagen atractiva. El posible cliente interesado ya entrará a preguntar cuánto puedes llegar a hacer, productos, servicios, especialidades, porque le ha gustado la idea que transmite tu marca…

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Acerca de Galo

Un tipo con incertidumbres y muchas ganas de conocer.
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