Brazadas…

Todos tenemos un estilo propio de trabajo, que nos define como profesional e incluso como persona. En base a nuestra formación y capacidad de aprendizaje, creamos y elaboramos los proyectos considerando que es el camino idóneo y más efectivo. Es nuestro sello personal con el que queremos encontrar un hueco, un reconocimiento.

Las personas que trabajamos en el mundo de la comunicación y marketing debemos tener los ojos y los oídos bien abiertos para saber de primera mano lo que se cuece en el panorama y también alertas por los comentarios o la repercusión que pueda tener aquello que hemos publicado o lanzado a escena. Creo que uno de los valores fundamentales es ser humilde y saber reconocer cuándo nos hemos equivocado por la circunstancia que sea, adoptando el tono más adecuado para solventar la situación.

Pero ello no quiere decir que nuestra postura sea débil o demasiado moldeable. Nuestros criterios son los pilares básicos de los comentarios o publicaciones que anunciamos a través de los diferentes medios. Con una idea respaldada en un buen argumento hay que esforzarse por justificar la acción solventando los obstáculos que con mayor o menor acierto quieran plantear. Pero todo en su justa medida, cuando el tono (de la persona “del otro lado”) rebasa unos límites razonables el protagonista, desde mi punto de vista, pierde toda la razón y es mejor no seguir rizando el rizo, la cuestión queda zanjada con un silencio desde el mismo momento que la educación y cabezonería entran en escena. Ni que decir tiene, la más ligera duda o planteamiento acerca de aprovechar situaciones negativas como oportunidad de promoción implica directamente obviar la opinión del personaje de turno, circunstancia que he vivido en las últimas semanas.

Mantenerse concentrado y hacer las cosas bien, con un objetivo al que llegar a través de una serie de acciones adaptables pero manteniendo la filosofía de trabajo, convencidos de nuestra dinámica y saber hacer y siempre dispuestos a asumir fallos y corregirlos de inmediato (si así lo requieren).

Nos lanzamos al agua y nos zambullimos dando pausadas pero fuertes brazadas, concentrados, dinámicos, alcanzamos la profundidad y regresamos con las mismas brazadas, pausadas y fuertes, concentrados en llegar al punto de origen para acometer un nuevo objetivo.

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Acerca de Galo

Un tipo con incertidumbres y muchas ganas de conocer.
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