Al fin y al cabo, son Compañeros…

El marketing está evolucionando de manera considerable en los últimos años. Nos acordamos de las famosas 4 Ps de Philip Kotler hasta las innumerables clasificaciones que han ido apareciendo en escena motivadas por nuevas ideas de estrategia, de categorizar, de acciones, por las ansias de crear este tipo de esquemas asumiendo (o pretendiendo) las novedades diarias de la manera más rápida y efectiva posible.

El marketing online ha sido una verdadera re-evolución de proporciones enormes y que el entroncado empresarial intenta adoptar en sus esquemas de trabajo, unos con mejor fortuna que otros. Pero, como en todo, los extremos no son positivos, una empresa que invierte toda su estrategia de marketing y publicidad en el mundo online está cometiendo el mismo error que aquéllas empresas carentes de inversión en la publicidad y marketing tradicional.

Si tenemos la oportunidad, y algo de solvencia en las arcas, debemos saber conjugar este revolucionario marketing digital con el no menos revolucionario marketing real. El objetivo consiste en alcanzar al mayor número posible de personas, clientes potenciales, para que pasen a convertirse en prescriptores de nuestro producto. Buena parte del éxito, por ejemplo de las redes sociales, es la capacidad de generar interacción con las personas de manera rápida, avanzando hacia un plano de diversión y satisfacción que creará verdaderos prescriptores de la marca. Pero, en el mundo real existe esta posibilidad desde hace tiempo, y no es otra que hacer partícipe al interesado en acciones de la marca, generando “enganchamiento” y momentos divertidos, viviendo situaciones reales que hagan florecer sentimientos, sensaciones positivas que servirán como el más eficaz fidelizador, aquellas en las que la marca y la persona estén codo con codo.

El mundo online es una oportunidad única pero el mundo real debe ir acompañando y, en ocasiones, ser el protagonista de las acciones. No hay que olvidarse a ninguno de los dos personajes estrella de la película, unas veces el héroe será uno, otras veces otro, pero siempre con el compañero de viaje apoyándole.

El equilibrio no quiere decir que en momentos conretos los esfuerzos estén invertidos al 50% en cada sección, pero, haciendo un balance final (en un determinado periodo de tiempo) sí que es necesario estén compensados porque, de este modo, las acciones podrán caminar de la mano arrimando el hombro y concluir en un objetivo de manera compacta, firme, estable.

Al fin y al cabo, son compañeros de viaje y trabajo.

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Acerca de Galo

Un tipo con incertidumbres y muchas ganas de conocer.
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